Los Druidas formaron un sacerdocio celta y vivían en las Islas Británicas
alrededor del año 1000 AC. Utilizaban un calendario lunar de 13 meses, de 28
días cada uno, con un día intercalado para calcular su año y sus importantes
festividades. El aspecto ritual de su religión se basaba principalmente en el
ciclo solilunar, y su zodiaco era más bien lunar que solar.
Dada la estrecha relación entre esta antigua civilización y la Naturaleza, con
la cual convivían en perfecta comunión, cada uno de estos meses estaba
íntimamente relacionado con uno de los Árboles Sagrados.